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por Caroline de Rauglaudre

Communication manager


Las plantas están colonizadas de forma natural por miles de millones de microorganismos. El estudio de las comunidades microbianas asociadas a las plantas ha permitido identificar numerosos microorganismos de interés agronómico. Algunos pueden, por ejemplo, proteger los cultivos mediante su participación en el control biológico, mejorar la nutrición de las plantas solubilizando los elementos minerales bloqueados en el suelo, o estimular el crecimiento de las raíces mediante la secreción de fitohormonas.

Con más frecuencia se ofrecen al agricultor preparados microbianos con virtudes «estimulantes», fertilizantes y fitofarmacéuticas.

¿Como entender la oferta? ¿Cómo elegir los productos que más le convienen?

1 - El microorganismo comprado debe ser perfectamente reconocible

En primer lugar, cuando se compra un producto, siempre hay que poder identificar lo que se está comprando.

Los microorganismos se caracterizan por su género, especie y cepa.

El género, la especie y la cepa deben aparecer siempre en la etiqueta.

2 - Por qué la noción de la cepa es esencial

La calidad de un microorganismo también está influenciada por su cepa.

Algunos tipos: Lactobacillus, Bacillus, Pseudomonas, Trichoderma, Chlonostachys, Glomus

Dentro del mismo género existen también varias especies: Bacillus cereus, Bacillus subtilis

Dentro de la especie se distingue finalmente la cepa, generalmente es una serie de letras y números: Bacillus amyloliquefaciens IT45; Clonostachys rosea J1446…

Además, esta noción ha demostrado su importancia recientemente en la crisis de los coronavirus, donde se constató su importancia con respecto a la transmisibilidad o virulencia del mismo virus.

Si encuentra eficacia en un producto, no podrá sustituirlo por otro que contenga un microorganismo del mismo género o especie, pero si de una cepa diferente.

Su fabricante debe garantizar siempre la misma cepa.

La cepa es la que determina la eficacia y la falta de toxicidad de un microorganismo.

3 - ¿Qué concentración es la óptima?

Los microorganismos están por todas partes. Se encuentran en nuestra piel, en nuestro cuerpo y hoy sabemos, por ejemplo, que nuestro cuerpo alberga más microorganismos que células (en el intestino, en la piel e incluso en la saliva, que también está saturada de ellos por 108 UFC/mililitro de saliva), se encuentran en todas partes de la Tierra, desde la cima de las montañas más altas hasta los océanos más profundos, en las nubes, en la arena…

Por lo tanto, decir que un producto contiene microorganismos, como por ejemplo un fertilizante, es algo intrínseco. Siempre los contendrá. La verdadera pregunta es: ¿cuántos contiene?

Si queremos poder influenciar un ambiente con un aporte de microorganismos de interés agronómico, tendremos que proporcionar la concentración adecuada de los mismos.

La pregunta es obviamente complicada ya que la agronomía no es una ciencia exacta y varía en función de numerosos parámetros que una respuesta especifica resulta arriesgada. Sin embargo, nuestra experiencia de más de 10 años nos ha permitido observar que por debajo de un aporte de 2.1012 UFC/ha (=7.10^11 UFC/ac), los resultados son a menudo aleatorios.

Su proveedor debe indicar siempre el contenido de microorganismos garantizado en la etiqueta.

¿Qué son las unidades formadoras de colonias (UFC)?

Los microorganismos no se cuentan en kg o en toneladas, sino en UFC /g: Unidad Formadora de Colonias por gramo de producto bruto. Las UFC definen el número de bacterias u hongos viables capaces de multiplicarse (y, por tanto, de formar una colonia).

¿Un poco de matemáticas?

Para hacernos una idea, una población bacteriana de 106 UFC/g en un producto puede considerarse como contaminante, es decir, una cantidad insignificante.

En microbiología, las bacterias se expresan con mayor frecuencia en miles de millones de UFC/g (109).

La concentración debe figurar siempre en la etiqueta del producto.

4 - ¿Cuánto tiempo puedo conservar el producto?

Los microorganismos son seres vivos y según su composición son más o menos sensibles al medio ambiente (temperatura, presión, presión osmótica, humedad, etc.).

Por ejemplo, las bacterias del género Bacillus o la mayoría de las estructuras que componen los hongos filamentosos son frágiles y es difícil mantenerlas durante mucho tiempo en los humedales.  Sin embargo, estos microorganismos pueden adoptar una forma capaz de soportar grandes tensiones: las esporas.

La tecnología actual permite producir microorganismos en forma de esporas en altas concentraciones, lo que permite conservarlos durante más tiempo. Germinarán solo cuando se encuentren en condiciones y entorno adecuados.

Tenga cuidado con las formas líquidas acuosas, que suelen ser poco estables.

Averigüe con el proveedor y compruebe usted mismo (en Internet o por medio de sus conocimientos) la sensibilidad de almacenamiento del microorganismo (género, especie, cepa) que desea adquirir.

La fecha de caducidad o de uso debe estar presente en la etiqueta.

5 - ¿Cuándo y cómo aplicar un producto a base de microorganismos?

Las instrucciones de uso son importantes para la eficacia del producto. La aplicación en el momento adecuado, en el lugar adecuado y en las proporciones adecuadas influirá en la eficacia del producto. Para ello, hay que prestar especial atención a los siguientes puntos:

  • Preparación
  • La dosis
  • El momento de la aplicación (por lo general, a los microorganismos les agradan las condiciones húmedas y las temperaturas que no son ni demasiado frías ni demasiado calientes en primavera u otoño)
  • Modo de aplicación / equipo
  • La zona en la que se introduce el preparado (zona cercana a las raíces, sobre las semillas, sobre el follaje…). Cada microorganismo tiene su propio lugar especial para vivir y, por tanto, su duración de vida.
  • La cantidad de aplicaciones. Algunos microorganismos se asociarán de forma duradera con la planta, como los hongos micorrízicos, mientras que otros tienen una vida útil más limitada porque compiten rápidamente con los microorganismos nativos, por lo que será necesario repetir las aplicaciones.

Los microorganismos son productos técnicos por lo que es indispensable seguir cuidadosamente las instrucciones de preparación y aplicación.

La dosis y las precauciones de uso deben figurar siempre en la etiqueta.

6 - ¿Cuáles son las propiedades de los microorganismos?

Los microorganismos no son ingredientes activos ni fertilizantes tradicionales. Son aliados auténticos de los cultivos, que establecen con ellos relaciones complejas las cuales van mucho más allá de la función para la que han sido escogidos.

Pero ¡no pueden resolver todos los problemas por sí solos! Por lo general, cada uno de ellos tiene sus propias especificidades.

Por ejemplo, para mineralizar la materia orgánica, no basta con aplicar cualquier tipo de microorganismo. Un conjunto de factores entra en juego. Empezando por los hongos, los actinomicetos y siguiendo por las bacterias.

En Lallemand, contamos con colaboraciones científicas en todo el mundo, especialmente con universidades e institutos de investigación para estudiar un gran número de microorganismos incluyendo su papel en el suelo y su interacción con las plantas. Utilizamos el cribado genético para seleccionar cepas de interés agronómico y ofrecerlas a los agricultores.

Las propiedades de un microorganismo deben estar claramente indicadas en la etiqueta.

7 - ¿Quien los produce?

Producir sólo microorganismos deseados en concentraciones muy elevadas, garantizando su estabilidad y eficacia sin fermentar los patógenos que puedan encontrarse por casualidad, es un proceso altamente especializado.

Algunas empresas especializadas y reconocidas pueden ofrecer inóculos de calidad. Están equipados con fermentadores que permiten ajustar todos los parámetros con la mayor precisión posible para una fermentación óptima de cada microorganismo. Porque cada microorganismo tiene sus propios requisitos que hay que descubrirlos primero. Por ejemplo, algunos prefieren multiplicarse en atmósferas ricas en oxígeno (o no), otros requieren nutrientes específicos (oligoelementos), una presión determinada, una cierta luminosidad, etc.

A continuación, deben formularse para que se conserven el mayor tiempo posible, permanezcan vivos, estables, incluso cuando se apliquen en el campo.
Es un trabajo muy especializado que no se puede improvisar y, desgraciadamente, hay productores, pequeños e industriales, que no tienen en cuenta las buenas prácticas y, a veces, ni siquiera las exigencias reglamentarias, comercializando productos como «polvos mágicos» que contribuyen a empañar los beneficios de los microorganismos.
En Lallemand producimos nuestros microorganismos en nuestras propias fábricas al rededor del mundo. Nuestros laboratorios y nuestra planta piloto de Blagnac (31) nos permiten formular nuestros microorganismos para ofrecer los productos más concentrados a un precio competitivo.

Si quiere saber más, puede hacer una visita virtual a nuestra fábrica de Salutagüse (Estonia):

El productor debe estar claramente indicado en la etiqueta.

8 - Ya que están presentes de forma natural, ¿por qué añadir microorganismos?

Si bien es cierto que las plantas y los microorganismos han vivido en simbiosis desde el principio de los tiempos, estas relaciones han tardado decenas o incluso cientos de años en desarrollarse.

Al moldear el paisaje y crear nuevos biotopos en territorios de gran importancia, la agricultura ha alterado todos los equilibrios preexistentes. Esto es casi instantáneo en la escala del tiempo necesario para establecer un ecosistema estable (mínimo 50 años según el DIRD) y sin comparar con el tiempo necesario para establecer una simbiosis o mutualismo por coevolución, ¡que requiere miles de años!

Es poco probable que plantas agrícolas tengan la posibilidad de recrear de forma natural un ecosistema microbiano óptimo a escala de unos pocos meses (o incluso años).

Al proporcionar a los agricultores microorganismos de interés para sus cultivos, el objetivo es completar determinadas funciones de las plantas en los ámbitos de la nutrición y la resistencia al estrés abióticos y bióticos.

Al aplicar dos tipos de genética al campo, queremos crear un nuevo organismo híbrido (planta/microorganismo) con un efecto de heterosis deseado.

Pero más allá de las posibles inoculaciones, consideramos que las rotaciones o sucesiones de plantas a nivel de parcela también deben ser tenidas en cuenta como ecosistema. Este enfoque sólo adquiere su valor económico y técnico en su totalidad si se asocia a un razonamiento de fertilización (mineral y orgánica), de la circulación de la labranza del suelo, con el fin de expresar lo mejor posible el potencial genético de la planta y del o de los microorganismos asociados.

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